Derecho Mercantil y Due Diligence

Las sociedades, al igual que las personas, nacen, crecen, se fusionan, se extinguen y durante ese transcurrir cambian de manos.

El derecho societario está pensado para dar solución a la constitución, transformación, fusión, liquidación… A su vez la Due Diligence, si es usted comprador de una compañía, será la mejor auditoria jurídica de cómo se encuentra ésta en todos sus frentes (laboral, fiscal, administrativo, mercantil, ambiental…) No olvide que la correcta elaboración de una Due Diligence implica a diversos especialistas, dado que diversas son las áreas de una empresa sobre las que hay que pronunciarse.

La auditoría legal permite evaluar el riesgo de la empresa y mejorar su posición, haciéndose necesaria tanto para evitar el concurso de acreedores como para afrontarlo con las mayores garantías de éxito.

Nos encontramos en un momento que exige especial atención a ciertos aspectos del funcionamiento de la empresa con el objetivo de evitar incumplimientos, litigios o responsabilidades que puedan perjudicar la supervivencia de la sociedad. Existen obligaciones legales a veces desconocidas para los administradores que pueden dar lugar a la responsabilidad personal cuando la empresa entra en crisis, sin que éstos lo hubieran previsto.

Actualmente, toda empresa del sector inmobiliario debe detenerse a evaluar sus riesgos jurídicos y tomar medidas preventivas que le permitan sobrepasar el ciclo bajista y reaparecer saneadas en el mercado.

La auditoría legal de la empresa se hace necesaria tanto para evitar un concurso de acreedores, cuando esto sea posible y adecuado, como para afrontarlo con las mayores garantías de éxito y protección del patrimonio de los administradores. En este sentido, el concurso de acreedores es una de las medidas que se presentan como opción a promotores, constructores e inmobiliarias inmersos en la crisis del sector. El concurso de acreedores bien planteado y asesorado se constituye así como herramienta útil para sobrevivir al cambio y, sobre todo, como obligación legal dadas ciertas circunstancias que es imposible obviar.

Preguntas frecuentes

  • ¿Qué es un proceso de auditoría legal?

    Un proceso de auditoría legal consiste en la revisión del grado de cumplimiento por la empresa del amplio abanico de normas que la regulan, poniendo de manifiesto aquellas contingencias legales a las que se encuentra expuesta y, en su caso, planteando propuestas para eliminarlas.

  • ¿Para qué llevar a cabo un proceso de auditoría legal?

    En cumplimiento del deber de diligencia que le es exigible a todo empresario, la auditoría legal se configura como una herramienta útil para el cumplimiento de dicho deber, en aras a poner de manifiesto, de forma periódica, aquellas contingencias legales que existan en el seno de la empresa y que el empresario debe conocer para hacer uso de los medios idóneos que las eliminen.

    Al igual que ocurre con la auditoría contable, el proceso de auditoría legal supone el ejercicio de una verificación por parte de expertos independientes en cuanto al grado de cumplimiento de la normativa vigente, diferenciándose de aquélla en que la revisión no tendrá lugar desde el punto de vista contable, sino desde el punto de vista legal.

  • ¿En qué consiste el proceso de auditoría legal?

    Este proceso se desarrolla durante un período de tiempo que variará en función de la complejidad de la empresa a auditar, la dificultad y volumen de la información objeto de análisis, así como el abanico de materias que se pretenda estudiar, toda vez que los procesos de auditoría legal pueden diferir en gran medida unos de otros por múltiples factores.

    En este sentido, conviene precisar en primer lugar el objetivo de la auditoría legal, ya que será distinto que el proceso tenga por objetivo el análisis de un área concreta de la empresa (laboral, fiscal, mercantil…) o que el mismo suponga un análisis global para suministrar información a la propia empresa o a un potencial comprador.

    Al margen de los procesos de auditoría legales que se llevan a cabo como paso previo a la adquisición de empresas (due diligence), interesa destacar el procedimiento de auditoría legal como herramienta de análisis, desde el punto de vista legal, de las distintas áreas de la empresa con el objetivo de poner de manifiesto aquellas contingencias que el empresario ignora y que debe paliar en el ejercicio del cargo de administrador desde un punto de vista responsable.

    En cuanto al modo de llevarse a cabo el proceso de auditoría legal, el mismo comienza con la concreción por los abogados y el empresario de los puntos que deben ser objeto de análisis, siempre en el marco del secreto profesional que rige la actuación de cualquier abogado y que puede concretarse en un previo compromiso de confidencialidad.

    Tras ello, el empresario debe poner a disposición del abogado toda la documentación e información precisa para el ejercicio de la actuación de revisión, tras lo cual será emitido un informe que contendrá los siguientes apartados:

    1. Materias objeto de estudio.
    2. Documentación e información suministrada.
    3. Diagnosis: riesgos advertidos.
    4. Propuestas de actuación.

    Por tanto, el resultado de la auditoría legal será la emisión de un informe en el que se pongan de manifiesto las principales contingencias legales a las que se encuentra expuesta la empresa, así como las propuestas para minimizarlas.

  • ¿Cuáles son las principales contingencias que se ponen de manifiesto en un proceso de auditoría legal?

    En la actualidad, los procesos de auditoría legales suelen huir de un análisis extremadamente extenso de las distintas vicisitudes de la empresa para centrarse en aquellos puntos relevantes de interés para el empresario, bien por iniciativa propia o bien por recomendación del abogado.

    Así, algunas de las cuestiones que deben ser objeto de análisis son las relativas a la protección de datos de carácter personal, las marcas y otros signos distintivos, la prevención de riesgos laborales, las contingencias fiscales y, en general, cualquier contingencia legal a la que la empresa pueda estar expuesta y que, en caso de concretarse, podría generar la materialización de un riesgo que podría haber sido eliminado mediante un correcto asesoramiento legal.

    Otro aspecto importante a detectar en una auditoría legal es la responsabilidad de administradores por las deudas sociales ante situaciones de desequilibrio patrimonial que sufra la propia sociedad, desequilibrios que en no pocos casos hacen aconsejable la solicitud de un concurso voluntario de acreedores (cuando la empresa prevea el inminente incumplimiento de sus pagos).

  • ¿A quién sirve el proceso de auditoría legal?

    El principal beneficiario de la auditoría legal es el propio empresario que la solicita, pues él va a ser el destinatario del informe que ponga de manifiesto las principales contingencias legales de la empresa. En particular, interesa el resultado de la auditoría legal al administrador, en la medida que dicha auditoría va a poner de manifiesto los riesgos implícitos que asume en su condición de administrador.

    Así, toda empresa que conozca los riesgos a los que se encuentra expuesta estará en situación de poder utilizar todos los medios a su alcance para minimizarlos y que no lleguen a materializarse en daños y perjuicios a la propia empresa (sanciones administrativas, responsabilidades ante terceros…) o en el desaprovechamiento de ventajas competitivas (planificación fiscal, optimización de resultados…).

    Por todo ello, más aún en un escenario de desaceleración económica como el que actualmente vive el mercado español, interesa a los empresarios conocer en cada momento las vicisitudes de índole legal a las cuales se encuentran expuestos, a fin de paliarlas, para lo cual el proceso de auditoría legal es la herramienta que les facilitará dicho proceso.